Dalkurd FF, la selección apátrida del Kurdistán

DALKurd equipo

La historia

“El régimen de Saddam Hussein asesinaba a mi gente, los kurdos, y hubo que huir. Yo no quería, me obligaron a escaparme. Y tuve que empezar una nueva vida”, así explicaba al diario Ara, Ramazan Kizil, su llegada a Suecia en 1989 huyendo de la persecución sufrida en Irak por los kurdos. Y es que Kurdistán, territorio rodeado por montañas al norte de medio oriente en lo que es conocido como Asia Menor y cuyo territorio está repartido entre cinco países: Turquía, Irak, Irán y Siria, y un pequeño enclave en Armenia, no es reconocido como un país independiente. Al finalizar la Primera Guerra Mundial estuvo muy cerca de poder tener una nación que los representara, así lo recogía el Tratado de Sèvres pero al no ratificarse nunca dicho acuerdo y tras la Guerra de Independencia turca y la aprobación del Tratado de Lausana, el pueblo kurdo terminó sin un territorio sobre el que asentarse. Sin equipo nacional aceptado por la FIFA, hay un equipo que desde el año 2004 actúa como tal, el Dalkurd Fotbollförening (Dalkurd FF). Su presidente es Ramazan Kizil, y se decidió a crear ese club junto a un grupo de exiliados como un proyecto social para dar una oportunidad a un grupo de jóvenes de origen kurdo que fueron expulsados del IK Brage por mal comportamiento e intentar integrarlos en la sociedad. El club se fundó en la provincia de Dalarna (Suecia), la misma provincia sueca donde Gustav Vasa dio el primer paso para la Independencia sueca de Dinamarca en el Siglo XVI. Así, cinco siglos después, un club de fútbol busca ser la imagen de un pueblo que no posee un país propio y con su nombre quisieron reconocer sus orígenes y, además, no olvidar la región que les daba la posibilidad de construir un futuro mejor. Como no podía ser de otra manera, los colores del club serían los mismos que la bandera kurda, jugando sus partidos en la ciudad de Borlänge.

DALKURD_LOGO

Los éxitos

Los éxitos no tardarían en llegar y entre 2005 y 2009 consiguen cinco ascensos llevando al club desde la octava división a la Division 1 Norra, la tercera categoría del balompié sueco. Sin embargo, el destino del Dalkurd podría haber dado un giro diferente el 24 de marzo de 2015 cuando tras un viaje de pretemporada a Barcelona decidieron cambiar su plan de vuelo de vuelta en el último momento, ya con la plantilla en el aeropuerto, y no coger el vuelo que hacía escala en Düsseldorf. Ese vuelo era el Airbus Germanwings 9525 que se estrelló en los Alpes de Provenza falleciendo sus 150 ocupantes. «Se puede decir que hemos tenido mucha, mucha suerte. Había cuatro aviones que han salido a esa hora y que volaban hacia el norte, pasando por encima de los Alpes. Cuatro aviones y nosotros teníamos jugadores en tres de ellos» comentó entonces el director deportivo del club, Adil Kizil, al diario sueco Aftonbladet.

Aficion DaLKurd

En la actualidad

A finales de 2016 Sarkat y Kawad Junad, hermanos y empresarios kurdos compraran el 49% de las acciones del club. Hay que recordar que en Suecia existe, al igual que en Alemania, la norma del ‘50+1’, por lo que ningún accionista puede tener más del 50% de las participaciones de un equipo. Así, el conjunto de Dalarna se convirtió en una realidad más allá de un proyecto social. Un año más tarde, se consumó el ascenso a la Allsvenskan (Primera división sueca) cuando ganó en casa al GAIS Göteborg por 1-0. Rawez Lawan, nacido en Suecia pero cuyos padres huyeron de la guerra entre Irán e Irak, fue el artífice de aquel tanto histórico. El partido se disputó en el Domnarvsvallen Stadium, uno de los tres estadios donde ha jugado el equipo al no tener sede fija. A pesar de esto, en cada partido que disputa de local, miles de suecos e inmigrantes llenan las gradas identificándose como Roj Fans, cuyo nombre alude a la región de Rojava, conocida como el Kurdistán Sirio. Ha jugado en tres ciudades distintas aunque actualmente disputan sus partidos de Superettan, la segunda división sueca, en el estadio Gavlevallen, estadio municipal de la ciudad de Gävle. Esta es la historia de un club que lucha por dar visibilidad a un territorio, a una sociedad que se siente abandonada por los distintos estamentos políticos internacionales. Un club cuyo objetivo es, en palabras de su presidente Ramazan Kizil, “disputar competiciones europeas para que, a través del fútbol y sin armas, puedan seguir luchando por ser reconocidos como un país.”

AUTOR: Informe Pirri

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