La volea perfecta

niño viendo el poli

Lo tenía todo de cara. Podía haber amagado y ponerla rasa al palo contrario. Bueno, palo… El portón de la cochera acumulaba varias abolladuras. Marcas indelebles que reclamábamos como firma. Nos disputábamos justo la que se había formado en la escuadra derecha. Ahí es donde la ponen los buenos. La pude colocar rasa al palo contrario. De interior, sin riesgos. Pero a veces se nos presentan botando, oportunidades irresistibles de intentar la volea perfecta. El balón fue pidiendo pista en su trayectoria de vuelo. El aterrizaje sonó a cristal quebrado en la ventana del 2ºC. Una señora que por entonces nos parecía mayor nos dedicó lindezas propias de un campo de fútbol. Sus amenazas apuntaban al balón y no podíamos permitirnos que nos pincharan un Questra del 94. Nos separamos huyendo en varias direcciones cubriendo al portador del preciado esférico. La estampida nos acabó reuniendo enfrente del puerto, una maniobra perfecta. La sanción fue el destierro de nuestro campo que quedó clausurado para siempre. Cambiamos a una portería sin larguero en un parque cercano y las disputas por Alta coparon las moviolas. Carambolas del destino, ese Questra que pretendíamos proteger, estalló bajo las ruedas de un coche en nuestro nuevo estadio. Es increíble lo que teje un pase. Las amistades que se forjan con un balón de por medio. Cómo se celebra un gol junto a tus compañeros. El valor del esfuerzo colectivo. Hay amores para toda la vida y del fútbol me enamoré en el colegio. Aprendí más jugando que dentro de las aulas. Las clases se sucedían en intervalos programados y en nuestra mente descontábamos los minutos que quedaban para jugar nuestro partido. Poco diferente a mis actuales semanas, descontando los días hasta el partido del Poli del domingo.

9:00-10:00 Lengua

Hoy el fútbol se presenta más reluciente. Ahora los jugadores desfilan sobre alfombras verdes. Hasta las categorías base visten camisetas técnicas con dorsal y nombre. Ahora se hacen tackles que son como las entradas de toda la vida pero sin sollarte las rodillas. A los niños se les enseña a triangular, a defender en bloque bajo. Los más atrevidos se animan con la salida Lavolpiana. Los neologismos nos invaden: lateralizar, sumar efectivos, atacar los espacios.

Hoy, en la placeta que da a la cochera donde jugábamos hay un letrero de “Prohibido jugar a la pelota”. El fútbol se mudó de la calle a la pantalla. Se ha convertido en una lengua global que se habla en todo el planeta y que genera ingresos millonarios a través de las plataformas televisivas. Contamos con todo lujo de repeticiones en HD. Los jugadores son iconos de la moda que hablan a través de sus redes sociales, mientras en las gradas La Liga analiza sintácticamente cada pancarta por si resultara no conveniente. Tanto filtro me satura un poco. Será que soy de los 90 y no te cambio una consola por una pachanga. Soy de Extremoduro, de no tirar la ropa vieja y de un absurdo hastío existencial. Lo políticamente correcto justifica cachear y requisar banderas en los estadios. Siento que hay menos libertad de expresión que hace 30 años. Crecí en ese feísmo generacional que encuentro en el fútbol modesto. Las odas al cero a cero y a salir al pelotazo. La lesión que jode tu carrera y te impide ir a currar. El domingo que llegas a las tantas, de vuelta del campo del Torredonjimeno. El fútbol es una lengua global sí, pero las palabras las tratan de escoger los que mandan.

10:00-11:00 Geografía

Siempre bromeo con Monia cuando volvemos a Almería después de un viaje. Suspiro un “por fin en casa”, por corta que haya sido la estancia fuera. Al salir del túnel de entrada se despliega el puerto pesquero, las naves industriales y las casitas blancas. El campanario de San Roque. La Alcazaba coronando la bahía. Almería es una ciudad de luz y rabia contenida resguardada en una esquina donde rompe el mar. Una ciudad doblemente periférica. Casi tan lejos de la capital del Estado como de la regional. Mientras vas creciendo entiendes que en esa distancia se pierden muchas veces las buenas intenciones. Te sientes más lejos de los grandes clubes cuando cuentas con los dedos de una mano, las grandes victorias que celebrar. El Poli Almería fue resucitado por sus aficionados en 2012 bajo el formato de fútbol popular. Desde entonces, la máxima categoría alcanzada es la 3ª División y hoy tenemos partido crucial para salvarla.

Poli Segura

Viene el CD Estepona y solo vale ganar. Los propietarios del club malagueño son unos inversores mexicanos de origen italiano. Hablamos con ellos en la previa y nos cuentan las bondades de la localidad de la Costa del Sol. Aprendimos las banderas en los Mundiales y las capitales en las competiciones europeas. Los municipios menos conocidos de nuestra geografía entran en el examen de estas divisiones. Fútbol de proximidad y la tradición de devolver la visita a tus vecinos, un ejercicio más que saludable.

11:00-11:30 Recreo

Ganamos 2-0. Nuestro delantero Álvaro de la Rosa cierra el partido en el 78 tras un fallo clamoroso del portero rival. La pandemia ha impedido esta temporada una de las imágenes que más me gustan de los partidos del Poli: ver a las niñas y a los niños jugando sobre el mismo césped en el descanso.

niño viendo el poli

11:30-12:30 Matemáticas

Dicen que si lo miras fijamente, el abismo te devuelve la mirada. Y lo que vemos es que a pesar de la victoria, estamos casi descendidos. Las probabilidades son remotas pero tampoco suenan las alarmas. El verdadero abismo es el de uno mismo y cuando ya has visto a tu club morir, relativizas todo. Queda la última jornada en que descansamos, así que nuestro destino está ya en manos de otros. Se abren tres combinaciones y en todas ellas, hay tres partidos implicados. Necesitamos sí o sí que el Melilla y el Atco Porcuna empaten. Y además, si el partido aplazado entre Estepona y Loja acaba en tablas, necesitamos que el Alhaurino no pierda la última jornada. Si el Estepona gana su partido aplazado, el Jaén debe sacar algo positivo del Estadio Muñoz Pérez. Y si el Loja se hace con la victoria, el Alhaurino debe derrotarlos en la última jornada. ¿Probabilidades? Veo más fácil salir en la portada de los diarios locales, la verdad. Es demasiado difícil resolver la ecuación y ahora llegan los lamentos. La incógnita de qué hubiera pasado si… Esos dos puntos que se escaparon en el último suspiro. Ese mano a mano que desperdiciamos y que nos hubiera ahorrado el trago del play-off de descenso. La sucesión de resultados que necesitamos, ha sido simplificada bajo el nombre de la “Carambola”. Empezó como una broma, pero varios aficionados han confirmado ya la asistencia a la PoliRomería en caso de que se dé el milagro. Una ruta a pie desde Almería hasta Cabo de Gata. Un poco más de 30 km. Me doy cuenta de que no tengo calzado apropiado, tengo que ir buscando unos tenis este fin de semana.

12:30-13:30 Tecnología

Recuerdo esas tardes interminables de PC Fútbol con mi amigo Jeyu. Hicimos al Poli Almería un equipo de leyenda, coleccionando Champions Leagues. Hoy Jeyu es el presidente del club y en la vida real, todo es más complicado. Última jornada de Liga y no tengo esperanza. Pero estoy pendiente de Twitter para seguir los resultados, esperando descartar cualquier opción en la primera parte y evitar sufrimientos. Llegan buenas noticias para nuestros intereses y todo se concentra en La Espiguera de Melilla (calma, calma joder). Acabo proyectando el canal de la Real Federación Melillense de Fútbol en la televisión. Un gol del Atlético Porcuna cumpliría con la Carambola. El equipo jiennense, que está abajo en el marcador, aprieta. Esto va 1-0 y el empate nos salva. En el minuto 91 mis vecinos deben de haberse preocupado. El grito que he dado ha debido dejar descolocado hasta al más futbolero. ¿Qué mierda de partido hay un domingo a esta hora? ¡El Porcuna ha empatado! ¡Estamos en el descuento y si todo acaba así, mantenemos categoría! Todavía no me he sentado en el minuto 93, cuando el Melilla en un córner mal defendido, encaja el segundo que confirma su descenso; y también el nuestro. A partir de ahí trifulca y recital de cartulinas rojas. El marcador no se moverá. 2 minutos de éxtasis, 120 segundos de gloria y ahora dejadme en paz que no tengo ganas de nada. Puto fútbol. Ya por la noche, más tranquilo, comienzo a hacer repaso de la temporada. He podido ver la pasión que siente mucha gente por esto. He participado en el Departamento de Comunicaçao junto a un grupo de locos que me petan el WhatsApp con nombres de jugadores ignotos e ideas que suenan a delirio.

He visto cómo con un móvil, un ordenador y un micro, se ha encontrado una solución tecnológica low-cost para que los abonados del club puedan ver a su equipo a pesar de las restricciones de la pandemia. El terraillo desde el que hemos emitido los partidos, ha sido para mí, un refugio. Yo, que he sido amante de las retransmisiones deportivas, que sigo durmiéndome escuchando la radio, he podido narrar los partidos de mi equipo. He entendido que el alma de los clubes populares, se la da la gente que los conforman. He estado cerca de mis amigos. He conocido a gente de la hostia. Ha sido un verdadero oasis en esta pandemia.

13:30-14:30 Ética

Del fútbol moderno detesto, entre otras cosas, los partidos de los lunes, las exageradas simulaciones de los jugadores y los llamados gili-córners. Si tienes a los centrales arriba ¡centra! Me parece excesiva ya la mercantilización de este deporte. Camisetas a precios prohibitivos, horarios que dificultan acudir a los estadios. El aficionado cada vez cuenta menos y se trata de reducir su condición a mero cliente. Creo que la vida consiste en seguir aprendiendo. He visto años de Primera División en directo y he comprobado que un gol te explota en el pecho de la misma manera en unas pequeñas instalaciones municipales de césped artificial. Lo mejor del fútbol popular es sentir que a tu equipo puedes aportarle algo más. Trabajar gratis dicen los que no entienden nada. ¿Gratis? Por esto encima se paga. Con dinero y con tiempo. Encargarse desde tramitar las fichas hasta inflar los balones. Discutir y tomar decisiones. Convivir con personas de ideas diferentes. Que sí, que somos pequeños. Que sí, que no ganamos siempre, pero aquí no solo cuenta el resultado. Los valores del fútbol que más me interesan hablan de comunidad, de pertenencia. Perdemos la categoría pero dejamos nuestra huella. Desde Torreperogil a Motril, varios rivales han tenido palabras muy bonitas para nosotros. Todos los equipos del fútbol popular nacional nos han mandado ánimos, haciéndonos sentir parte de una familia más grande. Aunque a veces nos sentimos incomprendidos en nuestra propia ciudad, hay mucha gente ahí fuera que entiende el fútbol como nosotros. El Tweet de Unionistas nos ha hecho particular ilusión: “Desde Salamanca estuvimos atentos a la posible “carambola” que os hubiese permitido jugar la próxima temporada en 3ª RFEF, pero no pudo ser por muy poquito. ¡Mucho ánimo, amigos!”. Esto no hay Superligas ni Florentinos que puedan entenderlo. Eso es lo que aprendí en los partidos después del colegio. El correr para salvar un balón que guarda una bocanada de oxígeno dentro. ¡Boooom! Un estruendo, me ha sacado hoy de la cama. Salí a toda prisa, con una sarta de insultos en la garganta. Unos niños que jugaban en el parque han impactado con su balón en mi ventana y han salido corriendo. Me he dado la vuelta con una sonrisa en la cara. Me alegra saber que siguen apareciendo oportunidades de intentar la volea perfecta

Autor
Jose Manuel Torrente

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