Vértigo

Vertigo Manu

Hemos vivido agazapados la temporada más extraña. Aprendiendo a conjugar el verbo confinar. Lamiéndonos los miedos. Rebobino lo acontecido este pandémico año. Es solo una gripe. Un incauto Valencia – Atalanta a puerta cerrada. El gobierno decreta el Estado de Alarma. Supermercados sin stock de papel higiénico. Se aplazan las jornadas 30 y 31 de liga en Tercera División. #YoMeQuedoEnCasa. Las paredes se convierten en fronteras. El temor a la curva. Aplausos a héroes anónimos desde los balcones. Se dan por terminadas las categorías no profesionales sin descensos. Teletrabajo; o ERTE en su defecto. Fases de desescalada. Votamos por subgrupos de proximidad en lugar de cremallera. Segunda ola. Mascarillas azules con el escudo del club. Vestuarios cerrados en la vuelta a los entrenamientos. Protocolos Covid y pruebas PCR. Fútbol sin público en las gradas.  

La escalera de Jacob

Domingo 13 de diciembre. Novena jornada. Poli Almería – Loja CD. Pasamos el control de temperatura en el acceso al estadio. Rellenamos un formulario de control epidemiológico. Huele a césped y burocracia. Veo muchos uniformes, comparto saludos cariñosos, hay una bolsa de balones preparada. Me recorre una reconfortante sensación de infancia. Con la mano de visera, alzo la vista y calculo la altura. Ni puta idea de si 5 metros se queda corto o resulta exagerado. Alcanzar el terrado requiere de una escalera extensible que se antoja demasiado liviana. Jacob, en el Antiguo Testamento, soñó con una escalera mayúscula que tocaba los cielos. Por ella bajaban los ángeles hasta la Tierra. Cualquier parecido con este inestable instrumento es pura coincidencia. Los topes de las guías se encasquillan. Los rieles acumulan pachangas entre semana y óxido. Los rayos de sol refractan en el aluminio. Reflejan destellos de balones embarcados. No concibo a seres celestiales padeciendo vértigo ni mandando a las nubes un remate a bote pronto. El momento crítico es el paso del último peldaño a la base del terrado. Prefiero no mirar abajo. 

Vertigo Retransmision

La retransmisión

Como metáfora, sujeta la escalera Miguel, que va a ser mi compañero en la retransmisión. Nunca antes hemos narrado un partido. Apenas enterarse, me mandó información sobre un tal Zaid, el delantero sudafricano de 1,90 que acababa de firmar el Loja. Por algo le decimos con cariño el Maldini del fútbol modesto. Aquí arriba se respira aire a cierre de inventario. Sale humo de los portátiles de Alfonso y Luismi. Pedro monta el trípode y graba con pulso de hierro. Jose María, siempre atento a todo, nos manda las alineaciones. Zaid no está en la convocatoria, la Federación no ha recibido a tiempo el tránsfer del sudafricano. Me siento en el poyete. Respiro. El ajetreo previo al partido parece una coreografía grupal o un hormiguero agitado. Todo gira a mi alrededor mientras me fumo un cigarro. Irrumpen esos nervios del primer día en la oficina. Ordeno mis ideas y la disposición de los onces en el campo. Luismi me hace una señal con la mano. Se me atraviesan las palabras en la garganta. No he dicho nada de lo que tenía pensado. Es curiosa la subjetividad del tiempo. Los primeros cinco minutos se me hacen eternos. Cuando acaba la primera parte casi ni me he enterado. La segunda mitad se vuelve pegajosa. El Loja se queda con diez y encalla el partido en terreno embarrado. Interrupciones continuas, gritos a cada contacto. El partido acaba sin que cantemos el gol anhelado. No quisimos anticiparlo, habíamos acordado gritarlo tal como nos explotara en el pecho. Un cero a cero no es tan feo en Tercera. Nos faltan palabras de agradecimiento para los que nos han mandado ánimo.

Vertigo Partido

Empezar de nuevo

A la semana tendría lugar el Partido Solidario. Por primera vez con opción de compra virtual. Por segunda vez, narrado. Se hace tan raro sin público. Todo el dinero recaudado irá destinado íntegramente para la Asociación Duchenne Parent Project. Me dejará grabado la corta esperanza de vida de quien sufre esta distrofia muscular y el nombre de Lopito, el portero del Mancha Real, que nos ha sacado todo. Sufrimos una derrota que desata la tormenta. Toca agradecer a Juanfran el esfuerzo de estos meses al frente del Poli Almería, compaginando entrenamientos con despachar en su puesto del Mercado. Y toca empezar de nuevo. Otro año que se va. Aunque no pueda calificarse como “otro año”, así a la ligera. Siempre me inspiraron los que vienen con la etiqueta de Olímpico. Con la promesa de un verano frente a la tele de taekwondo, vela o bádminton. El veinte veinte. Un año que no olvidaremos. Selectividad en 2094. Historia de España. La pandemia mundial de 2020. Si es que van a pillar, ya podía haber caído la II Guerra de los Drones. Feliz 2021 a todos. Con la cautela de lo aún no cerrado. Con el propósito de superar el miedo a las alturas y el vértigo del día a día. Toda la suerte para Carlos Hinojo, nuestro nuevo entrenador. Y Musho Poli. Eso siempre.

Vertigo final

Autor
José Manuel Torrente Galera

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