Supersticiones

Salida al campo

Saltar al campo siempre con la pierna izquierda. Acariciar con suavidad el césped al traspasar la línea de cal que separa los preliminares del acto. Persignarse tres veces como búsqueda de fortuna o expiación de un córner mal defendido en la última jornada. Repetir aquella prenda del día que anotaste un hat-trick y alguien desde la grada te gritó el mayor piropo que te han dedicado:  “¡Ronaldo, Ronaldo!” El bueno. El Gordo, claro. “¡Quítatela, quítatela!” le espetó Luis Aragonés a Raúl en una concentración en las Rozas en que apareció con una camiseta  amarilla. El de Hortaleza, como buen Sabio, no jugaba con estas cosas. Bilardo, el más cabalero de los argentinos, llegó a contratar a un brujo mientras entrenaba a Estudiantes. Domenech depositó su fe en la astrología y acabó dejando a Pires fuera de la convocatoria del Mundial 2006. Me lo quiero imaginar descolgando un teléfono de madrugada con Esperanza Gracia al otro lado: Si no puedes esperar, si hay algo que te inquieta o te perturba… ¿Un escorpio? Ni se te ocurra.

Entrenador nuevo victoria segura

Tan segura como que 2021 será un mejor año. Los jugadores querrán ganarse el puesto, saldrán enchufados. La estadística no respalda ya, lugares comunes. Las seguridades hoy se tambalean, se esfuman como el humo de un cigarro; inasibles, con el misterio encerrado de si abrirán los comercios mañana o qué municipios saldrán del cierre perimetral. Carlos Hinojo y Ricardo García se estrenaban en Jaén un frío 3 de enero. En pleno periodo festivo para una plantilla que no gana para vivir de esto. Que se aleja de su familia en Navidad, para jugar un partido de rojiblanco. Y azul de pantalón. La expedición salía a las 7 de la mañana. Visitábamos al colista. Un Jaén, sumido en una tremenda crisis institucional, que sin que sepamos cómo, ha estado reforzando la plantilla. 2-0 para el equipo lagarto y una digestión muy pesada. 224,5 km de carretera con la cabeza gacha, atisbando desde las ventanillas empañadas, el abismo clasificatorio. Cuánto te tiene que gustar el fútbol. Nada que criticar a nuestros jugadores. 

Carlos Hinojo

El vídeo

Pedro hizo sus cábalas antes de ese viaje a Jaén. Vienen dos derrotas, dijo. Tenemos que aguantar el tirón y ganamos los dos siguientes. De Torredonjimeno, en efecto, volvimos sin puntos. Adelantándonos y aguantando el empate hasta el minuto 90. Tocaba viajar a Maracena desde la incomodidad del farolillo rojo y solo la premonición de Pedro sostenía mi esperanza. El Departamento de Comunicación convoca en la previa a todo abonado a mandar un vídeo de ánimo a los jugadores. En circunstancias normales habríamos ido a un entrenamiento con pancartas y cánticos de apoyo. Es en las malas cuando hay que estar con el Poli. Ese vídeo recopilatorio sería proyectado en la charla previa, justo antes de empezar el partido. “Jugamos en un futbolín” me escribe Jeyu cuando llegan al campo. Nuestro capitán que normalmente consigue que sus saques de banda aterricen en la frontal, parecía un cacharro de esos que utilizan los tenistas en sus entrenamientos. El primer misil, lo cabeceó Moussa a la red para anotar antes del minuto cinco. Nos valió para traernos la victoria de Maracena. Estoy convencido de que ese vídeo tiene parte de culpa. Victoria compartida, todos la necesitábamos.  

Parada Manu

Los guantes

El gol más rápido de la historia del derbi madrileño lo anotó en 2003, Ronaldo. El Gordo, claro. Venga, va, salimos fuertes carajo. Me imagino la arenga del Mono Burgos antes de postrarse ante la magia de O Fenómeno. 14 segundos habían transcurrido desde el pitido inicial. En 14 segundos se puede ganar un derbi. Por eso, los 14 segundos de retardo en las pruebas para retransmitir desde casa, impiden comentar el partido. En Almería alcanzamos el pico de casos y no podremos ir al Estadio. Estamos mucho peor que en marzo. Si no has dado positivo por Covid, conoces a alguien cercano. Me siento en el sofá para ver el encuentro ante el Atlético Porcuna. En juego hay más de tres puntos pero estoy tranquilo. Pocos saben que en Maracena empezó un ritual que tiene mucho que ver con el cambio de suerte. Nuestro portero Manu pidió ayuda a Alfonso para meterse los guantes. Como una madrina poniendo el velo a la novia o un mozo de espadas vistiendo a un torero. Un ritual íntimo y reservado antes de un momento importante. Ganamos también al Porcuna, por supuesto. Los porteros suelen ser supersticiosos. Con doblete de Ponte. Y un gol de Alberto Segura tras una jugada de estrategia que celebró lanzando un Kame Hame Ha. La salvación reside en la entrega y en los pequeños rituales. ¿Creo en las supersticiones? En en el derbi contra el filial del Almería aguantamos el 0-0 hasta que Manu fue expulsado. Roto el sortilegio, encajamos en el minuto 95. Voy a tener que empezar a creer.

Gol Segura

Autor

José Manuel Torrente Galera

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